jueves, 14 de febrero de 2019

Algunas lecciones de The New York Times para no quedar como estúpidos


Por: Julio Perotti / EA Medios

Me pongo de pie y aplaudo a Ismael Nafria (en Twitter @ismaelnafria) porque con su obra “La reinvención de The New York Times” llevó al mundo de la comunicación a posar la mirada sobre una organización que se define, se piensa y actúa con el ADN del periodismo.
En su presentación en Amazon, se afirma:
“Los medios de comunicación, y de manera especial los periódicos, han visto como su sector se ha transformado radicalmente desde la aparición de Internet. Tanto los modelos de negocio de los medios como los hábitos de consumo de información de los usuarios han sufrido profundos cambios. 
El caso del Times ofrece un buen número de lecciones que pueden ser muy útiles para otros medios con independencia de su tamaño o localización”.
Hasta ahí lo que todos sabemos porque hemos leído el libro de Ismael sobre la Dama Gris del periodismo con mucha atención.
Es verdad que la estrategia del Times no puede ser adoptada o copiada en su conjunto por ningún medio del mundo. No hay estructura ni fuerza capaz de imitarlo.

Sin embargo, hay lecciones que deberían quedar marcadas a fuego.
1.- Calidad.El Times hace periodismo de autor en todas sus plataformas. Busquen y no van a encontrar una sola noticia de último momento en su web. Ni siquiera cuando hay una situación de fuerte interés. Sólo aparece cuando puede añadir valor agregado por sobre los otros medios.
Es periodismo, estúpido.
2. Apuesta.Un tuit de Ismael pone más luz sobre cómo encara en Times esta etapa. “Durante el último año, el @nytimes sumó 120 nuevos periodistas a su redacción, que ya cuenta con 1.600 profesionales. A lo largo de su historia, nunca The New York Times había contado con una redacción de este tamaño”. Si se ingresa en la página corporativa (https://www.nytco.com/press-stories/) se podrán ver los nombramientos para distintas y novedosas áreas de la compañía.
Es periodismo con muchos periodistas, estúpido.
3. Posicionamiento.La búsqueda de suscriptores y el márketing para lograrlos se basa, desde que Donald Trump llegó al poder en enero de 2017, en confrontar a un presidente que destesta a la prensa y lo hace saber cada día por Twitter. La vocación del Times es ofrecer a los estadounidenses una ventana a la realidad. “La verdad vale la pena” es el eslogan que tenía publicado por estos días. Pero ese compromiso con los lectores se consolida día a día con el modo de hacer periodismo. Informes que, como ellos mismos dicen, pueden tener impacto para cambiar la sociedad y el mundo.
Es periodismo con muchos periodistas que entienden su misión, estúpido.
4. Empatía.No alcanza con que The New York Times sea, quizá, la marca más reconocida de un medio de comunicación a nivel global. Sus periodistas deben ser también reconocidos. El paraguas marcario del medio requiere apoyo de sus bases. Desde jóvenes, nomás, los nuevos periodistas del Times son presentados en público y se los muestra. Véase: https://www.nytco.com/press/introducing-22-of-our-newsroom-fellows/
Claramente, esto obliga a los periodistas a adquirir altos niveles de responsabilidad en su posicionamiento público y, a la vez, los compromete a una capacitación continua para ir escalando posiciones, no dentro de la empresa sino ante los lectores.
Es periodismo con muchos periodistas que entienden su misión y se preparan de manera constante, estúpido.
Estas son apenas algunas rápidas e incompletas conclusiones. Lo que en mi modesta opinión queda claro es que cualquiera (más grande o más chico) que pretenda ir en la senda del Times (más rápido, más lento) debe entender que la lógica es hacer periodismo y eso se hace con periodistas.
Aceptemos que los medios están en una severa crisis.
Que las estructuras están sobredimensionados en todas las áreas y que los niveles de eficiencia están lejos de ser óptimos,
Que las redacciones son por definición numerosas y los periodistas tenemos más defectos que virtudes porque todavía no entendimos cómo entablar relaciones de confianza con las audiencias.
Y muchas cosas más, quizá la mayoría razonables.
Pero convertir a las redacciones en la variable de ajuste de la crisis de los medios la única consecuencia a la que puede llevar es a agravar la situación. O sea, una estupidez.

... 
http://adepa.org.ar/algunas-lecciones-de-the-new-york-times-para-no-quedar-como-estupidos/?fbclid=IwAR29e0-LG4AaEPC0vw9m5fNyg043sZDTs4ssXopHeX309V3Nt26fd2xVmK0


martes, 25 de diciembre de 2018

Banner, como pájaros



Eduardo Orozco *



Ya estamos inmersos en las redes y portales de internet. No hay vuelta atrás; sin dejar de reconocer que, durante algún tiempo, compartiremos el mundo de la información con los medios impresos sobrevivientes. 
En los nuevos portales digitales y las versiones web de los medios tradicionales, se replantea el tema del financiamiento del medio con la venta de espacio y tiempo publicitario. La búsqueda de clientes que publicaran anuncios en los impresos llevó a los departamentos de avisos, en connivencia con las agencias publicitarias, a violentar sus espacios tradicionales para invadir las áreas del contenido redaccional interrumpiendo el material de lectura como noticias, entrevistas y columnas de opinión, con anuncios comerciales.
Los avisos, tradicionalmente agrupados en las zona inferior y laterales de las páginas, se empiezan a colocar en la parte superior o en medio de las informaciones, obligando al lector a “saltar” sobre ellos. En muchos casos, el lector abandonaba la lectura y buscaba otro tema, o tiraba el periódico.
Lo que está ocurriendo en los portales web es aún peor. A diferencia de los periódicos en donde nos enfrentamos a un espacio impreso, inmóvil, en los espacios digitales los “banner” aparecen, se atraviesan, interrumpen, se mueven, emiten sonidos, dificultando la lectura al extremo de llegar a ocultar el texto que estamos leyendo.
Los programadores han encontrado la manera de invisibilizar el botón para cerrar el anuncio y, mientras lo intentas, aparece otro banner, y otro. De pronto te sientes atacado por una nube de pájaros, como en la famosa película de Hitchkoff, obligándote a huir, a dejar la página.
Se irrespeta al usuario, al lector. Debe existir un código básico y sencillo que estimule la lectura y respete al lector. Si bien es necesaria la publicidad para financiar los costos de producción de cada sitio web, debe existir un equilibrio entre el espacio de lectura y el espacio publicitario para evitar estas interrupciones molestan que terminan ahuyentando al usuario del site.

* Ex presidente del Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela




miércoles, 6 de junio de 2018

Google es el colonialismo sin barcos

Fake news, contenidos, publicidad y buscadores: 
los desafíos de la industria de los medios

Foro publicado por La Nación, Buenos Aires / 6 de junio de 2018

La evolución de las plataformas digitales abrió nuevos desafíos para la industria de los medios y la generación de contenidos. Cambios en los hábitos de consumo, nuevos formatos y desafíos como la calidad y las fake news son algunos de los retos que forman parte de la agenda actual para las empresas periodísticas, las audiencias y los anunciantes.
Esos fueron algunos de los temas que debatieron este 6 de junio Guillermo Rivaben, CEO de LA NACION; Jorge Fontevecchia, fundador y CEO de Editorial Perfil; Daniel Hadad, fundador de Infobae; y Guillermo Campanini, COO de Telefe, en un encuentro en el Malba organizado por la empresa especializada en publicidad programática RPA Media Place.
"El contrapunto entre las fake news y el contenido de calidad hay que ponerlo en el contexto en el que vivimos, donde el bien más escaso es la atención. Vivimos en contextos de estímulos múltiples y el desafío nuestro es cómo acercar más periodismo de calidad como única forma de suplir lo que hoy la gente consume de fake news", afirmó Rivaben.
"Hay una responsabilidad muy abierta, de los medios, los anunciantes y los reguladores, para reducir este fenómeno, pero también hay responsabilidad de los medios de acercarse a ese espacio de atención. No es solo transformarse en un medio digital. Cuanto más nos acercamos a la experiencia del usuario, más amplificamos nuestra calidad", completó.
Según Jorge Fontevecchia, CEO de Editorial Perfil, "las fake news son parte de más amplio y complicado. Lo que se discute detrás de eso es la posverdad, que va más allá de Internet". "Está claro que, frente a los mismos hechos, todos tenemos interpretaciones distintas y cada uno va a contar algo distinto con un recorte diferente. Hoy aceptamos que los hechos no tienen una sola interpretación, pero hay una hermenéutica honesta y otra deshonesta, que está más de moda. En realidad las fake news no son nada nuevo, son mentiras, y eso existió en toda la historia de la humanidad", añadió.
Con una posición similar, Daniel Hadad, fundador de Infobae, sostuvo que "el periodismo es contar lo que está ocurriendo y la calidad es el objetivo, aunque es una profesión humana que puede estar sujeta a errores". Y agregó: "Hay que distinguir entre las fake news y un error".
En este contexto, Guillermo Campanini, COO de Telefe, planteó que un pilar de la generación de contenidos "de calidad" se apoya en los criterios y las rutinas periodísticas. "La calidad es un objetivo permanente, para que la audiencia sepa que cuando está mirando un medio, se trata de un contenido curado en cuanto a la fuente, la forma en que se verificó la información y cómo se presentó. El trabajo previo es sustancial para generar un contenido que se viraliza y se transforma", explicó.
Así nació RPA Media Place, una compañía especializada en publicidad programática, que cumple su tercer año en el mercado en 2018
"RPA Media Place llegó para ofrecer una propuesta superadora a partir de un consorcio de empresas que se dedica a generar contenido de calidad. Además de audiencias, ofrecemos contextos seguros, que ofrecen valor a las marcas, y esa es una oferta de calidad", afirmó Gervasio Márques Peña, gerente Comercial de LA NACION.
En el encuentro también se presentó al nuevo CEO de RPA, Fernando Mariasch, quien llegó al cargo a comienzos de este año. "Este contexto nos desafía a las marcas y a las agencias. Estamos construyendo presente pero también futuro. Aprendemos día a día de cómo se renueva el escenario y los desafíos que nos llegan", afirmó.
Otro de los ejes del debate fue el cambio en el flujo de contenidos y avisos publicitarios a partir del crecimiento de Google y Facebook. "Entre ambos juntan el 80% de la publicidad en el mundo, no solo en la Argentina", afirmó Hadad.
"En el mundo, siempre que hubo una revolución se hizo con las armas y se ganó un territorio con ejércitos. Esta es la primera vez que alguien gana una batalla sin poner un soldado. Para los medios, estos dos monopolios son un gran problema para los medios, y se ve en la rentabilidad", continuó.
Según Fontevecchia, "Google es una herramienta militar fabulosa. Vale mil CIAs juntas. Toda la cantidad de dinero que se gastó en inteligencia, Google lo resuelve con enorme facilidad". "Google es el colonialismo sin barcos. En esa época, los barcos se llevaban la riqueza, las metrópolis eran ricas y las colonias, pobres. Ahora, Google y Facebook no necesitan barcos, y se llevan toda la riqueza de los medios. Lo único que tienen es un departamento comercial. No producen nada. Y esos abusos de posición dominante son un peligro para la democracia".

En este contexto, Rivaben enfatizó en que el desafío para las empresas de medios es incorporar tecnología para conocer a las audiencias y consolidar su oferta de contenidos. "Hay que acompañar la transformación de hábitos con tecnología, tanto en la parte de generación de contenidos y como en la parte de la experiencia de usuario. Para ganar esta batalla en el mundo del recurso escaso, es clave usar todo lo que la tecnología hace para darle carácter contextual, personalizable y compartible a la información", afirmó.

Por: Esteban Lafuente / La Nación


Si te queda tiempo

  • París después de la liberación / Antony Beevor
  • La caída de los gigantes / Ken Follet
  • El Umbral de la Eternidad / Ken Follet
  • El ocho / Katherine Neville
  • Un mundo sin fin / Ken Follet